El proyecto de la nueva ley del aborto del Ministro Gallardón salvará 3.590 vidas. La eliminación del aborto eugenésico evitará la muerte de diez bebés cada día. El 80% de los niños con síndrome de Down no llega a nacer. Las pruebas ecográficas sirven para realizar minuciosos diagnósticos prenatales.
La eliminación del supuesto del aborto eugenésico, tal y como pretende la reforma de la ley de interrupción del embarazo que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, presentará antes de abril , evitará al menos la muerte de 3.590 bebés, la cifra de interrupciones de embarazo que se produjeron en España en 2011, según los datos de Sanidad. El aborto eugenésico engloba a los fetos con síndrome de Down, que representan el 60 por ciento del total, los que tienen una enfermedad grave e incurable (como es el caso de las cromosopatías o malformaciones congénitas) o el riesgo de graves anomalías fetales incompatibles con la vida. Para estos casos, hasta ahora se podía esperar hasta la semana 22 para practicar el aborto.
Estos supuestos, que parecen claramente diferenciados, suponen un «coladero» para justificar interrupciones voluntarias del embarazo, según denuncia Esteban Rodríguez, portavoz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir. En opinión de Rodríguez, el «coladero» de la ley anterior –que permitía abortar a las mujeres que alegaran problemas psicológicos derivados de su embarazo o por el futuro nacimiento– se ha sustituido por el supuesto eugenésico, «bajo el que se están practicando abortos de manera indiscriminada».
«Esta realidad ha ido en aumento en los últimos años debido al número de pruebas de cribado diagnóstico realizadas, que se ha incrementado de forma notable», indicó. Así, se ha pasado de los 2.901 del año 2005 a los más 3.350 de 2.011.
«La consecuencia del aumento de pruebas para detectar cromosopatías o posibles malformaciones del feto ha terminado en aborto en el 80 por ciento de los casos en los que fue detectado un posible caso de síndrome de Down», dijo Rodríguez.
El portavoz de Ginecólogos por el Derecho a Vivir reclamó la elaboración de una ley que defienda la vida, no que regule el derecho al aborto. «La cultura de la muerte se ha instalado en nuestra sociedad y se ha banalizado. Sin embargo, se debería dejar a cada profesional que trate a su paciente y tome decisiones en función de criterios médicos. Esto quiere decir que si una mujer tiene un problema de preclamsia grave,por ejemplo, hay que tratarla y en el caso de que haya que extraerle la placenta para salvar su vida, se hará. ¿Esto es un aborto? No. Es una decisión médica que acaba con la muerte del feto, pero no se necesita una ley para regularlo. Para eso está la deontología y el desarrollo profesional de los médicos», concluyó.
Uno de los aspectos más polémicos de la futura ley será intentar elaborar una serie de supuestos que permitan abortar en determinadas situaciones avaladas por profesionales y que no se produzcan abusos como hasta ahora.
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