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Del salario base, complementos de todo tipo, acción social de la empresa y percepciones no salariales, se extrae la cantidad total de nuestra remuneración, que aparece como "total devengado".
Pero ésa no es la cantidad que finalmente recibimos, ya que antes se le descuenta todo lo que hemos de pagar a cuenta del IRPF y a la Seguridad Social, es decir, las deducciones. No se realizan sobre la cantidad exacta del total devengado, sino sobre esa cifra redondeada. La primera deducción se hace a cuenta del IRPF y aparece expresada con un tanto por ciento a descontar del total. La segunda deducción, a cuenta de la Seguridad Social, se divide en dos conceptos: contingencias comunes (un 4,70% del salario para todos los trabajadores) y desempleo y formación profesional (un 1,65% del salario en el caso de los trabajadores con contrato indefinido y un 1,70% para los que tienen contrato temporal).
Se paga la asistencia sanitaria pública y las ayudas a las personas sin empleo y las acciones de formación profesional que financia el Estado. Hay otros tipos de deducciones, pero éstas son las que afectan a todos los trabajadores.
La cifra final, por tanto, de líquido total a percibir será el resultado de restar al "total devengado" el total de las deducciones. Eso es lo que realmente ganamos.
Es muy recomendable conservar todas las nóminas, para probar que hemos trabajado y para prevenir los efectos de fraudes de las empresas o errores de la administración y así ahorrarse pagos a la Seguridad Social,
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