Un católico divorciado y vuelto a casar por lo civil, manteniendo aún válido el matrimonio canónico (es decir, este matrimonio por la iglesia no ha sido declarado nulo por un tribunal eclesiástico) no es que esté propiamente excomulgado (excomulgar es apartar de la iglesia) sino que no puede recibir los sacramentos de la penitencia, ni de la eucaristía, ni del matrimonio (porque no puede volver a casarse por lo católico, mientras tenga vigente ese otro matrimonio católico, ya que sería bigamia).
La iglesia católica defiende la indisolubilidad del matrimonio y por esto mismo considera el nuevo matrimonio civil como una relación adúltera y por eso prohibe la eucaristía y la penitencia, a menos que deje de tener relación conyugal con su nuevo(a) cónyuge.
Estas personas siguen perteneciendo a la Iglesia y la pastoral eclesiástica los anima a seguir unidos a la misma.
Sobre ese tema he leido algo muy interesante en:
http://www.am-abogados.com/blog/los-fie ... ivil/3075/